Hay nombres y lugares que uno sabe, o reconoce, aunque no tenga una experiencia palpable con ellos. Son muchos, claro. Está visto que no podemos conocer todo lo que pretendemos (¿por suerte, no?). En mi caso, siempre leía el nombre del teatro Andamio ‘90, pero desconocía su aspecto. Sustantivo común y año. Me resultaba enigmático cuando lo pensaba. El imaginario terminó cuando lo conocí este domingo pasado. El año tiene que ver con el año en el que se creó el espacio, que fue fundado por Alejandra Boero en diciembre de 1990. Una puesta de Final de partida, la obra de Samuel Beckett, fue la que inauguró la sala. La dirigió y la interpretó el mismísimo Alfredo Alcón. En la actualidad, el director del espacio es Alejandro Samek, el hijo de Boero.
El escenario exhibía una sala de estar en la que luego entraba la reina Estela (Maite Velo). Sensual y divertida, se servía una copa de champagne al compás de la música que la animaba. Pero su rato de confort se vería pronto interrumpido por la aparición de su hijo Héctor (Facundo Pérez), quien entra a escena temeroso, marcando aún más el tono que se establecería durante toda la pieza. La obra trata sobre la historia de una familia monárquica que gobierna Flores. Sí, el Flores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En este reinado, el príncipe Héctor es el hijo de la reina Estela y el rey Edgardo (Roberto Monzo). Hermano del preferido Aristóbulo (Francesco Pecchia), tendrá una misión que sus padres le encomendaron: acompañar a su, por él odiado, hermano a combatir afuera del castillo. Pero Héctor no se quedará de brazos cruzados y pensará en un plan para torcer el destino.
Las actuaciones me hicieron reír mucho. Velo en su rol de madre maquiavélica y despiadada, en su dinámica con Monzo, cuya voz estremecedora e intimidante le aportaba una cuota de intensidad distinta a la obra, y por eso también efectiva. La dinámica entre los reyes y entre los hermanos resultaba hilarante, potenciada por las interpretaciones. Pecchia como el vanidoso príncipe, mimado por el padre, Pérez como el hermano roto, resentido, y con su edípico amor por su madre. En el reparto también estaba la mucama (Lucía Palacios), quien con su postura y gestos monstruosos, propios de una Quasimodo real, hace preguntarle al espectador si se tendrá algo entre manos. Una pieza clave, que flirteará con el príncipe Aristóbulo, al mismo tiempo que servirá a la familia real. Mención aparte también a la iluminación, fruto de Leandra Rodríguez, quien cuenta con muchas obras en las que ha participado.
Pensaba al empezar a escribir esta reseña en esta idea tan conocida de lo cómico como aquello infalible y como materia para hacer crítica. La relación edípica, y con pretensiones incestuosas por parte de él, de Héctor con Estela promovió más de una risa en varios momentos. Es un elemento conocido, incluso es inevitable pensar en figuras políticas de relevancia en la actualidad (¡si lo sabe, cante!). Desconociendo de si esta es una referencia adrede, sí encontré las semejanzas de la historia con nuestra actualidad. La división social, la discriminación, las referencias a la vuelta a los ‘90 (la pizza y el champagne, la música de Ricky Martin), que adrede hablan de los tiempos que corren. Son como subrayados que propone la obra de Carbó. A la vez, lo interesante también radica en esta idea de una estructura narrativa, con sus elementos ya conocidos por la audiencia dispuestos en la obra, pero con un agregado que la hace distinta. Parafraseando mal y pronto a Umberto Eco en “Lo cómico y la regla”: muchas veces es la variación lo que hace valiosa a la obra, a la trama. Una historia que tiene toques de las tragedias de Shakespeare, evidente en el vestuario de época y los roles de los personajes, pero que juega con el anacronismo y aquellas referencias para hacer que el espectador pase un buen rato. Al mismo tiempo que llama a reflexionar. Porque, como suelo decir, también se necesita de las risas para resistir.
*Si al terminar de leer esta reseña, te quedaste con ganas de ver esta divertida obra, acá te dejo el link para sacar las entradas:
https://www.alternativateatral.com/obra95343-hector
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